lunes, febrero 16

Kooch, el creador de la Patagonia ( mito Tehuelche)





Hace muchísimo tiempo no había tierra, ni mar, ni sol... solamente existía la densa y húmeda oscuridad de las tinieblas. Y en medio de ella vivía eterno, Kóoch.
Un día Kooch se sintió muy solo y se puso a llorar. Y con su llanto se formó el mar, el inmenso océano donde la vista se pierde. Cuando Kóoch dejó de llorar y suspiró. Y ese suspiro fue el primer viento, que empezó a soplar constantemente, abriéndose paso entre la niebla y agitando el mar. En medio del agua y envuelto en la oscuridad, deseó contemplar el mundo que lo rodeaba. Se alejó un poco, levantó el brazo, y con su mano originó una chispa, y que esa chispa se convirtió en el sol, Xáleshen. El sol formó las nubes, que de allí en más se pusieron a vagar por el cielo y el viento las empujaba a su gusto, a veces suavemente, y a veces en forma tan violenta que las hacía chocar entre sí. Entonces las nubes se quejaban con truenos retumbantes y amenazaban con el brillo castigador de los relámpagos. Luego Kóoch se dedicó a su obra maestra. Primero hizo surgir del agua una isla muy grande, y luego dispuso allí los animales, los pájaros, los insectos y los peces. Y el viento, el sol y las nubes encontraron tan hermosa la obra de Kóoch que se pusieron de acuerdo para hacerla perdurar: el sol iluminaba y calentaba la tierra, las nubes dejaban caer la lluvia bienhechora, el viento se moderaba para dejar crecer los pastos... la vida era dulce en la pacífica isla de Kóoch. Entonces el Creador, satisfecho, se alejó cruzando el mar. A su paso hizo surgir otra tierra cercana y se marchó al horizonte, de donde nunca más volvió. Y así hubieran seguido las cosas en la isla de no ser por el nacimiento de los gigantes, los hijos de Tons, la Oscuridad. Un día, uno de ellos, llamado Noshtex, raptó a la nube Teo y la encerró en su caverna. Sus hermanas buscaron a la desaparecida a lo largo y a lo ancho del cielo, pero nadie la había visto. Entonces, furiosas, provocaron una gran tormenta. El agua corrió sin parar desde lo alto de las montañas, arrastrando las rocas, inundando las cuevas de los animalitos, destruyendo los nidos, arrasando la tierra en una inmensa protesta... Después de tres días y tres noches, Xáleshen quiso saber el motivo de tanto enojo y apareció entre las nubes. Enterado de lo sucedido, esa tarde, al retirarse detrás de la línea donde se junta el cielo con el mar, le contó a Kóoch las novedades, y Kóoch contestó; -Te prometo que, quienquiera que haya raptado a Teo, será castigado. Si ella espera un hijo, ése será más poderoso que su padre. A la mañana siguiente, apenas asomado, el sol comunicó la profecía a las nubes agolpadas en el horizonte y éstas, enseguida, se la contaron a Xóchem el viento, que corrió hacia la isla y difundió la noticia aquí y allá, anunciándola a quien quisiera oírla. Y el chingolo se lo contó al guanaco, el guanaco al ñandú, el ñandú al zorrino, el zorrino a la liebre, al armadillo, al puma. Después Xóchem sopló el mensaje en la puerta de las cavernas de los gigantes, para que no quedara nadie sin enterarse. Así escuchó Nóshtex las palabras de Kóoch, y tuvo miedo de su pequeño enemigo, que ya vivía en el vientre de Teo. "Voy a matarlos", pensó, "voy a matarlos y a comérmelos a los dos". Golpeó salvajemente a Teo mientras dormía, arrancó al niño de sus entrañas y, sin mirar a su hijo abandonado en el suelo de la caverna, la despedazó. Pero alguien más, adentro de la cueva, había escuchado a Xóchem. Era Ter-Werr, una tuco-tuco que vivía en su casa subterránea excavada en el fondo de la gruta. Dicen que fue ella la que salvó al bebé, la que, sigilosamente, en el mismo momento en que el monstruo levantaba a su hijo para devorarlo, le mordió el dedo del pie con todas sus fuerzas, la que escondió al niño debajo de la tierra antes de que el gigante pudiera reaccionar... Sin embargo, el refugio era demasiado precario. Nóshtex cruzaba la caverna haciéndola temblar con sus pasos de gigante, recorría la isla buscando al cachorrito que apenas había visto, a ese hijo que en cuanto creciera iba a traicionarlo. Entonces Terr-Werr pidió ayuda al resto de los animales: ¿dónde esconder al bebé?, ¿cómo ponerlo a salvo del gigante? Cuentan que todos los animales hicieron una asamblea para discutir el asunto. Que el Kíus, el chorlo, era el único conocedor de la otra tierra que, más allá del mar, había creado Kóoch antes de recluirse en el horizonte, y que propuso enviar allí al niñito. Así comenzaron los preparativos para la fuga secreta. Una madrugada, cuando el hijo de Teo y el gigante estuvieron listos para partir, Terr-Werr lo llevó hasta las inmediaciones de una laguna y lo escondió entre los juncos. Desde allí llamó a Kíken, el chingolo, para que a su vez transmitiera el mensaje: todos los animales fueron convocados para escoltar al niño. Algunos, como el puma, se negaron. Otros, como el ñandú y el flamenco, llegaron demasiado tarde. El zorrino iba tan contento al encuentro de la criatura que, interceptado por el gigante, no supo guardar el secreto. Así enterado, Nóshtex se dirigió a grandes pasos hacia la laguna, pero el pecho-colorado, instruido por Terr-Werr lo distrajo con su canto. Por eso no llegó a tiempo para ver cómo el cisne se acercó al niño nadando majestuosamente y lo colocó sobre su lomo, ni cómo carreteó luego para levantar vuelo. Sólo alcanzó a distinguir en el cielo un pájaro blanco que, con su largo cuello estirado y las alas desplegadas, volaba decididamente hacia el oeste. Así, en su colchoncito de plumas, se alejaba el protegido de Kóoch hacia la tierra salvadora de la Patagonia.

miércoles, febrero 11

En las soledades de Rìo Grande


Niní Bernardello, una cordobesa instalada desde hace muchos años en Tierra del Fuego, combina sus magníficas obras plásticas con poemas que rescatan el mundo de los onas.
Una reciente exposición, "Obra reunida", sintetiza su trabajo. Ahora la espera Ushuaia.

Por: Juan Fernando García

BERNARDELLO RECUERDA A LAS TRIBUS FUEGINAS. Obras que alteran al desmemoriado, que interrogan un presente qeu suele olvidar una historia feliz.

Los vientos patagónicos cruzan inexorables Río Grande. Ciudad nueva al sur del sur de nuestro continente que a fuerza de trabajo se ha convertido en el polo industrial de Tierra del Fuego. Poco y nada hay en esas calles desprovistas de árboles, de los selk'nam, la tribu que escolarmente hemos aprendido a nombrar "onas" y que poblaron ese suelo hasta no hace mucho tiempo. Están los textos de Anne Chapman, las fotos del padre Gusinde, los retratos de Lola Kiepja y Angela Loig, interrogando a los lugareños –de inmensa mayoría migrantes internos– sobre la identidad.

En el presente de Río Grande, las pinturas y los poemas de Niní Bernardello dan cuenta de esa pregunta. Una producción de relevancia unida a una fecunda y silenciosa labor como gestora cultural, que en más de una oportunidad se vio vapuleada por vaivenes políticos, resistiendo esos vientos, amparada en una lúcida y exquisita obra.

Nacida en Cosquín, los ecos de la lejanía serrana vibran en su voz, y en muchos de sus escritos que evocan y tensan la memoria de la poeta. Quizás haya que escucharla ahora, luego de su última muestra y que, posiblemente –ese "posible" que los dirigentes trocan con facilidad– vaya a Ushuaia. En la Dirección de Cultura (el ex-Hotel Los Yaganes, que rememora a otra tribu originaria), las pinturas de Niní Bernardello iluminaron ese espacio lleno de collages y pinturas espléndidas. Para la artista, las palabras y los trazos dialogan en una búsqueda intensa: formas de la pasión de quien hace 27 años batalla desde ese rincón contra la desmemoria y el olvido.

"Obra reunida", tituló Bernardello su muestra, alternando series plásticas con poemas, evidenciando una ligazón profundamente honesta. Pero nada que ver con una ilustración, no hay pedagogía en el montaje, sino diálogo, texturas que se imbrican, se despliegan y esplenden. Desde su primer libro, Espejos de papel (1980), los trazos y las letras van unidos: "Quiero anunciarte en la blancura/ del papel y soy sólo/ una línea que se ondula,/ se repliega y calla." De ese silencio, a la voz del mundo, a una poética sostenida en una estética. Marcas autobiográficas, que aparecerán en todos sus libros y que hallará su esplendorosa medida en Puente aéreo (2001), donde un extenso canto evoca el viaje Cosquín-Río Grande y puede prefigurarse uno de los más bellos poemas argentinos. Y en su último libro editado, Salmos y azahares, la prosa poética antecede a pequeñas piezas que volverán, formal y temáticamente, a aquel primero de 1980.

Diálogo entre pintura y poesía, adicionando la rica tradición y el paisaje que se vuelve huella, la marca de la memoria histórica. Por eso, recomienda con énfasis el libro de Anne Chapman, Hain, que relata la ceremonia de iniciación de los selk'nam, junto a una muestra fotográfica inédita. Porque su mirada de artista no ha soslayado la voz y las imágenes de un pueblo que encontró en Lola Kiepja una interlocutora y una vocera. Escribe Bernardello versos de esta estirpe: "Mirando siempre el mismo lugar/ siempre el mismo lugar/ sin palabras, desértico, áspero./ Soy Selknam, en mí rompe/ lo primero, lo escrito."

Pero las soledades de Río Grande son el escenario donde ha forjado vida y arte. Y su inquieta labor ha permitido ordenar algunas miradas dispersas en la antología de poetas fueguinos Cantando en la casa del viento, del legado selk'nam y yámana hasta nuestros días; minucioso, largo trabajo, sólo con la interlocución a distancia con Diana Bellessi y Cristian Aliaga, que redundó en la publicación de la Universidad San Juan Bosco de Comodoro Rivadavia bajo la dirección de Aliaga.

En sucesivas ediciones de la Feria del Libro riograndense, ha convocado a escritoras de la estatura de Bellessi, Irene Gruss, María del Carmen Colombo, Susana Villalba, Alicia Genovese, entre otras. De sus incursiones curatoriales, desde 1998 viene bregando por la continuidad de muestras en espacios apropiados, pero entre las vicisitudes locales, en 2004 la falta de presupuesto invalidó su tarea. Y será recién en 2008, que un hotel, convertido en Dirección de Cultura, permitió exhibir en una sala espaciosa y bien iluminada la producción de fotógrafos, pintores, escultores. Pero no sólo en el diálogo local, sino en el puente que establece con Ushuaia, Niní Bernardello es con los otros. Una voz en el desierto, podríamos pensar, en la lejanía austral que cruza sus versos, sus fotografías intervenidas, su retrato de juventud, como una "flecha encendida que pregunta", incansablemente.

Tierra del Fuego, "fin del mundo" como lema turístico que ha pegado fuerte, también tiene arte, también tiene cultura, también tiene artistas. Que se sepa.

http://www.revistaenie.clarin.com


CORTAZAR JULIO- su biografìa

Cortázar Básico
Bruselas, 1914 - París, 1984. Escritor

Nació en Bruselas y vivió en el país desde los cuatro años. Su infancia está marcada por el temprano abandono de su padre, Banfield, los cuentos de Poe y la educación de su madre María Scott. Se recibió de Maestro Normal y enseñó en escuelas de Bolívar y Chivilcoy. En 1938, con el seudónimo de Julio Denis, publica su primer libro de poemas "Presencia". También publica artículos y cuentos en revistas como Cabalgata, Realidad y Sur. Su primer libro de cuentos, "Bestiario", se publica en 1951, el mismo año en el que recibe una beca de Francia y parte hacia ese país donde trabaja como traductor en la UNESCO. Su obra fundamental se resume en libros como "Final de juego" (1956), "Las armas secretas" (1959), "Los premios" (1960), "Historias de Cronopios y de Famas" (1962) , "Rayuela" (1963), "62/Modelo para armar" (1968), "Un tal Lucas" (1979), y "Queremos tanto a Glenda" (1980). En 1966 asume su compromiso con las luchas de liberación latinoamericanas y publica "El Libro de Manuel" (1973). Muere en 1984 y es enterrado en el cementerio de Montparnasse (París).

sábado, febrero 7

BookAndYou ha contabilizado 70.000 lecturas



bookandyouEl portal literario BookAndYou, presente en la Red desde octubre de 2007, cuenta en sus archivos con mil libros para la lectura gratuita. Dichas obras han sido publicadas en español, inglés o francés y los responsables del sitio barajan la ampliación lingüística en breve.

Más de 70.000 obras han sido leídas, si bien sólo 7.000 de los 75.000 visitantes procedían de España.

Ha contribuido a la difusión de este espacio el sistema de publicación bajo concurso puesto en marcha. Los escritores que lo deseen pueden, previo registro, mostrar su obra en formato PDF, que deberá ir acompañada de un resumen en el mismo formato. Este servicio se presta de manera gratuita.

Si un escritor desea someter su obra al criterio de los lectores tiene la opción de tomar parte en el mencionado concurso. Los libros se muestran por entregas semanales sobre las que los lectores emiten su votación. La obra más votada será publicada en formato impreso y su autor percibirá el 10 por ciento de los ingresos generados. Participar en el concurso tiene un coste de 4 Euros/6 USD.

En el último mes, BookAndYou recibió 67.831 nuevas visitas que provenían de 199 países, tales como México, tras el que se sitúan España, Argentina, Estados Unidos, Chile, Colombia, Argelia, Venezuela y Francia.

La obra ganadora en el primer certamen BookAndYou fue La leyenda de Cathair-Fleodruinn y el alma robada, que se encuentra a la venta en el portal.

De:

blog de literatura Papel en blanco

viernes, febrero 6

martes, febrero 3

NERUDA PABLO-No me quites tu risa



Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.


MONICA FIGUEROA- Mi silencio/2

Como si fuera una planta trepadora
de esas que van creciendo
que atacan con sus hojas hasta el ùltimo resquicio,
asì, de esa manera,
me va invadiendo el silencio.
Testigo inmutable de las voces que me rodean,
miro las imàgenes enfrente mìo,
como una pelìcula en blanco y negro ya repetida.
Los lugares comunes, los aromas de otros tiempos,
las sonrisas guardadas en la memoria.
Y el amor.
Y los rencores apaciguados.
El sabor del tè que ya se enfrìa,
el viento jugueteando en los arboles.
Esas miradas que no consiguen cruzarse,
tal vez por que los viejos dolores resucitan.

Crece el silencio.
Se agazapa en cada gota de sangre,
se expande en los mùsculos agotados.
Adormece cada cèlula del tiempo,
y la memoria queda suspendida,
quieta, congelada.

El cerebro no escucha.
El corazòn no responde.

Mis manos permanecen cerradas,
apretando la rabia,
clavando las uñas sin dolor ni respuestas.

Crece el silencio.
No hay palabras.
No quedan sentimientos,
ni làgrimas,
ni pena.-

Caigo en la oscuridad absoluta
que protege y que asusta.-

Inmersa en el silencio
ya no siento dolor.-


MONICA FIGUEROA- Mi silencio



Me pides palabras.

Tus miedos ajados
recorren caminos y
cierran ventanas.-

El sonido del viento
suaviza el entorno y
profundiza el silencio.

Me pides palabras.

Tus dedos se anudan,
se crispan, se entierran.-

Tu voz es un eco,
tus pasos retumban,
acosan, asustan.

Y en esa ceguera
ignoras mi llanto.

Me pides palabras.

Te doy mi silencio.

lunes, enero 5

NERUDA PABLO- Tengo Miedo


Tristeza oculta
de: Olga Marìa Ruggeri



Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza

del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazòn un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo, de una calma agonía
sin la fiesta del sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

domingo, enero 4

GARCIA MARQUEZ GABRIL- Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad.


Hay tantos estruendos de cornetas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de plata para quedar bien por encima de nuestros recursos reales, que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace dos mil años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David.
954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran.
Lo celebran, además, muchos millones que no lo han creído nunca, pero les gusta la parranda, y muchos otros que estarían dispuestos a voltear el mundo al revés para que nadie lo siguiera creyendo.
Sería interesante averiguar cuántos de ellos creen también en el fondo de su alma que la Navidad de ahora es una fiesta abominable, y no se atreven a decirlo por un prejuicio que ya no es religioso sino social.

Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas navidades perver-tidas están causando en América Latina. Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigio de imaginación familiar.

El Niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en la colina eran más grande que la Virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que un león, que nadaba en el espejo de la sala, o un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén.

Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado, con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación.

El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau.

La mistificación empezó con la costumbre de que los juguetes no los trajeran los Reyes Magos - como sucede en España con toda razón - sino el Niño Dios.

Los niños nos acostábamos más temprano para que los regalos llegaran más pronto, y éramos felices oyendo las mentiras poéticas de los adultos.

Sin embargo, yo no tenía más de cinco años cuando alguien en mi casa decidió que ya era tiempo de revelarme la verdad.

Fue una desilusión, no sólo porque hubiera querido seguir creyéndolo.

Además, por pura lógica de adulto, pensé entonces que también los otros misterios católicos eran inventados por los padres para entretener a los niños, y me quedé en el limbo. Aquel día - como decían los maestros jesuitas en la escuela primaria - perdí la inocencia, pues descubrí que tampoco a los niños los traían cigüeñas de París, que es algo que todavía me gustaría seguir creyendo para pensar más en el amor y menos en la píldora.

Todo aquello cambió en los últimos 30 años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El Niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papá Noel de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado.

Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad de nieve. En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen San Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina.

Según la leyenda nórdica, San Nicolás reconstruyó y revivió a varios escolares que un oso había descuartizado en la nieve, y por eso lo proclamaron el patrón de los niños.

Pero su fiesta se celebra el 6 de diciembre y no el 25.

La leyenda se volvió institucional de las provincias germánicas del norte a fines del siglo XVIII, junto con el árbol de los juguetes, y hace poco más de cien años pasó a Gran Bretaña y Francia.

Luego pasó a los Estados Unidos, y estos nos lo mandaron para América Latina, con toda una cultura de contrabando: la nieve artifi-cial, las candilejas de colores, el pavo relleno, y estos quince días de consumismo frenético al que muy pocos nos atrevemos a escapar.

Con todo, tal vez lo más siniestro de estas navidades de consumo sea la estética miserable que trajeron consigo: estas tarjetas postales indigentes, esas ristras de foquitos de colores, esas campanitas de vidrio, esas coronas de muérdago colgadas en el umbral, esas canciones de retrasados mentales que son los villancicos traducidos del inglés, y tantas otras estupideces gloriosas para las cuales ni siquiera valía la pena de haber inventado la electricidad.

Todo eso, en torno de la fiesta más espantosa del año.

Una noche infernal en que los niños no pueden dormir con la casa llena de borrachos que se equivocan de puerta buscando donde desaguar, o persiguiendo a la esposa de otro que acaso tuvo la buena suerte de quedarse dormido en la sala. Mentira: no es una noche de paz y de amor, sino todo lo contrario. Es la ocasión solemne de la gente que no se quiere.

La oportunidad providencial de salir por fin de los compromisos aplazados por indeseables: la invitación al pobre ciego que nadie invita, a la prima Isabel que se quedó viuda hace 15 años, a la abuela paralítica que nadie se atreve a mostrar.

Es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones. Es la hora feliz que los invitados se beban todo lo que sobró de la navidad anterior: la crema de menta, el licor de chocolate, el vino de plátano.

No es raro tampoco, que los niños - viendo tantas cosas atroces - terminen por creer de veras que el Niño Jesús no nació en Belén sino en los Estados Unidos.

--Gabriel García Márquez

domingo, diciembre 14

STORNI ALFONSINA.- Soy un alma


"la capilla" (M.Josè Lozano)

Soy un alma desnuda en estos versos,

alma desnuda que angustiada y sola.

Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,

Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares,
y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
dioses que no se bajan a cegarla;
alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
con sólo un corazón que se partiera
para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
dice al invierno que demora: vuelve,
caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
en tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
a campo abierto, sin fijar distancia,
y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
de un suspiro, de un verso en que se ruega,
sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
y negando lo bueno el bien propicia
porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
palpar las almas, despreciar la huella,
y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
como los vientos vaga, corre y gira;
alma que sangra y sin cesar delira
por ser el buque en marcha de la estrella.


sábado, diciembre 13

JULIO CORTAZAR- Una carta de amor


Obra: Cecilia Vidal Cuevas "En la playa"

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

MARIO BENEDETTI- Intimidad


Obra: M.Josè Lozano


Soñamos juntos
juntos despertamos
el tiempo hace o deshace
mientras tanto
no le importan tu sueño
ni mi sueño
somos torpes
o demasiado cautos
pensamos que no cae
esa gaviota
creemos que es eterno
este conjuro
que la batalla es nuestra
o de ninguno
juntos vivimos
sucumbimos juntos
pero esa destrucción
es una broma
un detalle una ráfaga
un vestigio
un abrirse y cerrarse
el paraíso
ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío
quiero que me relates
el duelo que te callas.
Por mi parte te ofrezco
mi última confianza
estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser una llama.

miércoles, diciembre 3

PABLO NERUDA- Aùn no estoy preparado para perderte


(Parejita de Alejandro Gigli)



Aún no estoy preparado para perderte...
No estoy preparado para que me dejes solo.
Aún no estoy preparado para crecer
y aceptar que es natural,
para reconocer que todo
tiene un principio y tiene un final.


Aún no estoy preparado para no tenerte
y sólo recordarte...
Aún no estoy preparado para no poder oírte
o no poder hablarte,
no estoy preparado para que no me abraces
y para no poder abrazarte.


Aún te necesito
y aún no estoy preparado para caminar
por el mundo preguntándome ¿por qué?
No estoy preparado hoy ni nunca lo estaré.


Te necesito.

ALFONSINA STORNI -Miedo

obra: Bailar contigo de Sonia Koch


Aquí, sobre tu pecho, tengo miedo de todo;

Estréchame en tus brazos como una golondrina,
Y dime la palabra, la palabra divina
Que encuentre en mis oídos dulcísimo acomodo.

Háblame amor, arrúllame, dame el mejor apodo,

Besa mis pobres manos, acaricia la fina

Mata de mis cabellos, y olvidaré, mezquina,
Que soy, oh cielo eterno, sólo un poco de lodo.

¡Es tan mala la vida! ¡Andan sueltas las fieras...!
Oh no he tenido nunca bellas primaveras
Que tienen las mujeres cuando todo lo ignoran.

En tus brazos, amado, quiero soñar en ellos,
Mientras tus manos blancas suavizan mis cabellos,
Mientras mis labios besan, mientras mis ojos lloran.



ALFONSINA STORNI -El divino amor



Te ando buscando amor que nunca llegas
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.

Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas;
Sangran mis carnes gotas purpurinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.

Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.

Sálvame amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.

GALLIANO GUSTAVO MARCELO-Alguien observando.


Te he observado espiar tras las cortinas,
con la mirada perdida en algún horizonte,
devorando a otras gentes tan indiferentes
que machacan veredas sólo por costumbre.
He notado la inquietud de tus pupilas,
con manos crispadas por tanta impotencia,
y un suspiro profundo empaño los cristales,
sin poder destruirlos como hubieras deseado.
Te he visto observar desde tu fortaleza,
con frente sudorosa y aspecto cansino,
bebiendo la brisa que obsequia la noche,
sin penas ni glorias, solo por destino.
He descifrado de pronto tus dudas y temores,
náufrago del llanto que abraza la impaciencia,
soñando una isla sin tesoros ni puertos,
y miles de gaviotas de incesante vuelo.
Te he visto observar hacia mi ventana,
papel y lápiz en mano, escribiéndome algo,
y dudé entonces si en verdad existías
o un gigantesco espejo pendía del cielo.-

Publicado, entre otras, en Antología Escritores del Mercosur e Hispanoamérica, presentada el 29 de Junio de 2007 en Mar del Plata Argentina, y en Revista Literaria Diez Dedos, Nº 21, Nov / Dic. 2007, Tuluá, Valle del Cauca, Colombia.

martes, diciembre 2

BENEDETTI MARIO- Espero


Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....

lunes, diciembre 1

GUIRRI ALBERTO




Alberto Guirri, poeta y traductor argentino nacido en Buenos Aires en 1919.
Pertenece a la generación de los años cuarenta, aunque su estilo único y personal, no encaja en algún movimiento especial, razón por la cual, recibió grandes elogios y provocó rechazo de algunos sectores debido a su lenguaje a veces incomprensible y extremadamente intelectual. Es autor de más de treinta volúmenes de prosa y poesía entre los que se destacan: Coronación de la espera en 1947, Poemas elegidos en 1965, Los valores diarios en 1970, Poesía de la observación en 1973, El motivo es el poema en 1976, Páginas de Alberto Girri en 1983 y Juegos alégoricos en 1993. Tradujo a numerosos poetas ingleses y estadounidenses, tales como T. S. Eliot, Wallace Stevens, Robert Frost , John Donne y William Carlos Williams. Falleció en 1991.

GUIRRI ALBERTO


(Obra: Jim Warren)

De la intimidad que ahora nos asusta
Sale el pasado,
Sale la espléndida nostalgia,
Ejercicio callado del ocaso;
De la valuación de Dios en la plegaria,
Para que no estemos uno fuera del otro,
Saldrá la amenaza,
Celosa corrosión de los gestos
Interrumpiendo nuestro abrazo.

¡Oh manoseados sentimientos!
Más y mejor seré yo mismo
Cuando guarde de tu boca la idea
Y aunque ya no pase del existir a la presencia
Igualmente me verás contra tu boca
Vigilando la mudanza de los días
Hasta que, siendo como yo reliquia,
Me ayudes a evitar esta agonía.

(Argentina)