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lunes, enero 24

POLDY BIRD- Y vivir es esto



A veces te preguntas con un nudo en la garganta, si vivir es “esto”.
Y “esto” quiere decir el sacrificio, las cuentas que debes pagar, el sueño a la mañana cuando suena el despertador que te saca de la cama tibia para quemarches al empleo.
“Esto” quiere decir la rutina, los platos por lavar, el vestido que ya no se usa.
“Esto” quiere decir el apuro, la falta de tiempo, la postergación obligada de… tantas cosas que querías tener, que querías hacer…
Y te preguntas si vivir es “esto”, y no miras tus manos, no miras que tus pies descalzos pueden caminar sobre el trébol mojado.
No miras tu cuerpo sano, tus brazos que al cerrarse pueden abrazar a los hijos, al hombre querido, o posarse sobre el hombro de la amiga, del amigo.
Y no hueles hondamente el olor del verano que se acerca.
Y no te metes en los ojos las copas verdes de los árboles callejeros o de las plazas.
Porque vivir también es esto otro: sentir profundamente todo, la pena y la alegría.
Salir de los abismos disparada hacia el cielo, dejar que el alma se nos escape a volar con las alondras, cerrar los ojos, cuando la realidad es dura, y con los ojoscerrados volver a caminar por los senderos que fueron hermosos.
Y luchar. Luchar por lo que amamos.
…Y a veces llorar, como ahora, con estas lágrimas tibias, con estas lágrimas que tienen nuestra temperatura, porque estamos vivos.-

lunes, noviembre 22

POLDY BIRD- La Soledad



La soledad no es que no haya nadie.

La soledad es ir acompañado por la calle, ver algo que nos llama la atención y saber que uno no puede comentarlo, porque al que viene al lado no le importa, o no escucha, o se encoge de hombros, o mira y ni siquiera se encoge de hombros.

La soledad es oír que pasan por la radio aquella vieja melodía que nos eriza la piel y nos vuelve de dieciocho años los recuerdos... salir corriendo para decirle: "Vení... vení a escuchar..." y que él responda ya voy... y cuando llega al cuarto o a la cocina o al living, allí donde lo espera tu corazón y tu impaciencia, el locutor esté diciendo: "La melodía que acabamos de escuchar era..."


La soledad es que él haya regresado a casa, y en vez de quedarse con vos en la cocina mientras freís las milanesas, se vaya a leer el diario o a mirar el noticiero de T.V.

Y es que se olvide de que antes de irse a trabajar, a la mañana, quedaron en ir al cine por la noche y al llegar por la noche se quite los zapatos, la corbata y el saco y no mencione ni por casualidad la invitación.


La soledad es estar esperando, aunque el que esperemos esté junto a nosotros... junto, al lado... pero no CON NOSOTROS.


Oyéndonos, no escuchándonos.
Mirándonos, pero no viéndonos.
Estando... no acompañando, ni participando, ni tratando de entender.


La soledad es querer gritar que aquí, dentro del pecho, se revuelve un dolor formado por silencios, llantos disimulados, preguntas sin respuesta.


Es que no podamos decir que nos va mal, pero que tampoco podamos decir que hay una luz de entusiasmo y de ganas en nuestra vida.


ES RESIGNARSE

que los demás lo vean a uno como apacible y dulce. Que piensen que esa apariencia es producto de una maravillosa paz interior, de una sabiduría que los años han ido dejando lujosamente en nuestro ser.


La soledad es empezar a decir: "Me da lo mismo", o : "No te preocupes...", cuando quisiéramos gritar:


"DEBE SER HOY Y AHORA", "QUIERO IR... QUIERO HACER... QUIERO VER... QUIERO HABLAR":
"Dios mío, quiero hablar."


Hablar y hablar hasta decirlo todo, hasta sacarnos de adentro todas las palabras que el miedo y la tristeza y el desgano han ido amontonando y mutilando y nos pesan como si fueran bloques de granito...


La soledad es saber que la piedad de los demás no existe, que la infelicidad les causa espanto y miedo porque temen que sea contagiosa... es saber que para estar acompañados hay que bañarse, hay que peinarse bien, vestirse cuidadosamente y parecer totalmente despreocupados y dichosos, sin necesidades apremiantes, sin problemas...

y sin que nadie, nadie se de cuenta que estás solo.


_._

miércoles, diciembre 2

POLDY BIRD- Por este hombre


(pintura de: Norman Rockwell)

Por este hombre de manos como nidos yo recorrí todos los caminos,
caí en los precipicios, me zambullí en los lagos y en los mares,
me volví loca de sed en los desiertos,
me abracé en el trópico, fui enceguecida por el reflejo de la luz sobre las nieves perennes.
Por este hombre de frecuente sonrisa blasfemé, grité, mordí,
me diferencié bien poco de las bestias.
Por este hombre de tranquilos gestos llegué a pensar que Dios era mentira.
Por este hombre que miraba asombrado la tristeza en mi rostro.
Por este hombre que no entendía el motivo de mis llantos.
Por este hombre que huía de mis explosiones
y se encerraba en un sueño que lo aislaba de mi dura realidad.
Por este hombre yo he pasado noches levantadas, maquinando venganza al mirarlo dormir como si nada de mí le interesara.
Por este hombre conocí las luciérnagas que se encienden en la sangre
y producen una hoguera en el territorio del cuerpo enamorado.
Y aprendí también a castigar diciéndole que no.
Y aprendí la soledad, el empecinamiento, la rabia, la rutina, la garganta ahogada,
los celos, la desconfianza, el miedo, los reproches, las espinas, la sal.
Por este hombre conocí la bruma, la oscuridad, la asfixia.
Por este hombre no me quedé quieta desde el día en que decidimos intentar todo juntos.
No tuve reposo, ni quietud.
No tuve tiempo para otra cosa que no fuera exigirle, exigirme, pedirle, darle, quitarle, obligarlo a recibir.
Por este hombre de voz pausada y ojos comprensivos ya no me queda nada por conocer.
Todas las tramas, todas las redes, todas las cadenas, todos los matices.
Y soy una mujer igual a todas.
Y él un hombre muy parecido a todos.
Y la nuestra, una historia que se repite a diario, una historia que se escucha y se huele detrás de las puertas cerradas y las persianas bajas.
la historia que comienza a entretejerse cuando los platos de la mesa quedan limpios
y los niños se duermen.
La historia con iniciales de cansancio, que a cada uno le parece única, irrepetible, diferente.
Es la historia de la falta de tiempo para estar juntos.
La historia del cansancio y el sueño.
La historia de ser jóvenes y tener que luchar por el futuro.
Y él no entiende por qué una es tan dramática.
Y él no entiende por qué una le da importancia a cosas pequeñitas como el olvido de una rosa.
Y una lo ve un monstruo frío, sin compasión ni sentimientos.
Y él la ve a una imposible, incapaz de aceptarlo, de conocerlo.

Y el orgullo de ambos, el empecinamiento, la fatiga, las heridas constantes van dibujando un límite que separa...; primero puntos suspensivos, como los de los mapas; después, un hilo de agua; por fin, una montaña.

¿Y dónde están los que una vez sintieron que no podían vivir separados?
¿Dónde están los que temblaban cuando sus manos se rozaban apenas?
¿Dónde están los que recibían la madrugada conversando?
Allí, a cada lado de la montaña, solos.
Cuestión de dar un paso y voltearla.
Cuestión de hacer caer la piedra con los llantos.
Cuestión de desviar el curso de los ríos para que la echen abajo.
Sólo bastó que yo le entregara mis ojos mansamente y lo dejara mirarme en ellos.
Que se ablandara mi tensión, y mi cuerpo reconociera en él al dios, al mago.
Que refloreciera mi ternura.
Que dejara fluir naturalmente mis palabras, mis pensamientos, mis ganas.
Por este hombre de manos como nidos.
Por este hombre de tranquilos gestos.
Por este hombre de voz pausada y ojos comprensivos, conozco la felicidad, la paz,
la suerte de haber llegado a un puerto sin tormentas, a una orilla de luz,
a una permanente construcción, a un encuentro en el que nos reconocemos
y nos necesitamos.


viernes, julio 24

POLDY BIRD- Besos en la boca

























¿Sólo fuiste un invento?
¿Mi invento?
¿Solamente amé yo...?
Ah... ya no importa.
Si fuiste... si eres... si serás...
Total... cierro los ojos,
digo un nombre que quizás sea el tuyo,
o el de otro,
o un nombre cualquiera que me guste...
y las agujas del reloj
comienzan a marcar la hora mágica,
la hora solamente mía
de los besos en la boca.

(Robert Delunay "Besos")

viernes, julio 3

POLDY BIRD- De muchos poquititos


De muchos poquititos fui siendo esta mujer que a veces llora y a veces va can­tando por la calle, con los ojos perdidos en las frescas copas de los árboles.

Con una tiza y una figurita de ange­lito pensativo, con una piedra de payana, una sonrisa dulce de maestra que me puso "muy bien, felicitada", un confite de menta y unos dientes que el ratoncito Pérez me pagó diez centavos (o diez pesos, ya ni me acuerdo cuál era entonces el valor del dinero), con el olor a perfume de mamá contándome un cuentito ... con eso, hice mi infancia.

Con un rouge a escondidas coloreando mi boca,

con una carta de muchachito enamorado,

con un vestido rosa con vola­dos, con unas ganas locas de que me de­jaran ir a la fiesta de la primavera,

con un cuaderno en el que anotaba los versos y las frases que tanto me gustaban,

con un sueño inolvidable en el que James Dean me besaba,

con ganas de llorar por cualquier tontería y de reírme también sin saber por qué motivo,

con muchos sig­nos de pregunta dándome vueltas sin atreverme a pedir las respuestas,

con una flor secándose entre las páginas de un libro de Neruda, con mucho miedo de crecer,

con mucho miedo de sufrir y equi­vocarme... hice mi adolescencia.

Y después supe, o creí saber...

Aprendí a caminar con tacos altos.

A sentarme sin que se me subiera la pollera,

a llegar puntualmente a mi trabajo,

a mirar a los ojos descubriendo lo que pen­saban los demás.

Con gestos, con sonrisas, con palabras, con encuentros, con pensamientos geme­los, con charlas trasnochadas y entusias­mos vehementes, hice de mis amigos un escudo para defenderme de la soledad.

Y crecí.

Amé.

Fui amada.

Descubrí que el amor es lo importante.

Que sin amor no vale la pena ni siquiera despertarse a la mañana.

Y que el amor es muchos poquititos de cosas que parecen no tener importan­cia... y valen tanto.

Es compartir un pan y una congoja y estar de parte del amado en todo, y apoyarnos en él y soste­nerlo, que el arroz no se pase, que esté limpia la casa, que alguien escuche: "Flo­reció el rosal" y se ponga contento como si hubiese ganado el prode.

Y que entre dos se haga mecer la cuna en la que el hijo duerme sin congoja...

Pañales, fiebre, rodillas lastimadas, plazas interminables, calesita, la letra "a" dibujada como si fuera una manzana, los zapatos en Reyes, las rabonas, una niña que crece tan ligero que me obliga a mirarme en el espejo con temor de ser vieja cuando dice "Mamá, quiero casar­me en mayo...”

Y así, de poquititos... de poquitos de sol y de esperanza,

de poquitos de azul y de tormentas,

de jirones de música y tem­blores y de llantos y fuerza y de ternu­ra... hoy soy esta mujer, esta que tuvo una hija, plantó un árbol, escribió algu­nos libros... y ya puede morirse afir­mando:

"Viví, hice una vida plena y total con muchos poquititos. Lo importante es que he sido feliz, lo otro no cuenta, no cuenta... hay que olvidarlo".

Estamos obligados a olvidarlo.

Porque las ausencias, temporales ausencias, no pueden ser

mas fuertes que el abrazo tibio.

Porque las lágrimas no pueden fabricar un oceano.

Porque a ella, a mi siempre niña, no le hubiera gustado que

su madre, la luchadora, se entregue al abismo con los ojos

cerrados, dandose por vencida.

Porque mi Dios me ha enseñado que si, que habra un encuentro

y me tengo que cuidar para llegar a ese momento y ese

lugar que solamente el sabe donde queda...

Porque los que quedamos...tenemos que sacar a pasear en nuestros zapatos a los que ya no pueden caminar por si solos.

De muchos poquititos nos hemos estado construyendo.

Y esta que soy...no hara abandono de sus sueños, porque al

seguir soñandolos esta manteniendo y completando los

sueños de nuestra gente amada, que quedaron truncos.

De esa sonrisa de mi niña que se adelantò en el camino,

saco las fuerzas y las ganas...

Y por eso no la perderè nunca.

Siempre estará conmigo. Siempre.








POLDY BIRD- Promesas


"Margaritas en flor de Susana Siffredi"

Hazte una promesa pequeñita que hará grande tu vida:
vivir este día...
Piensa que este día es único,

que las oportunidades de esta fecha, esta luz,
este lugar, esta hora, no volverás a tenerlas nunca más.
Porque cuando el día termine, tu oportunidad será distinta,
será otra la luz, otra la fecha, otra la hora,
otro el momento.
Las palabras que no digas ahora... tendrán luego otro tono,
tal vez otra intención...
Se ajará la caricia que no das
¿Cuánto hace que no escuchas las voces de tu propio corazón?
Hazlo hoy. En este día.
Porque este día no volverá a repetirse.
Y si lo pierdes, lo habrás perdido para siempre.

domingo, abril 5

POLDY BIRD- La mitad de un recuerdo cada uno

Yo no quiero que se olvide nada.
Pero le tengo tan poquita confianza a mi memoria,

que te propongo dividirnos los recuerdos:
una vez escribí un pequeño poema con marcador negro
sobre el vidrio de un cuadro

y en una de esas mañanas agitadas de limpieza general
le pasaron un trapo y lo borraron.


Quise volver a hacerlo, armé un rompecabezas de palabras,
pero por más que me esforcé, aquel breve poema fue a dar a una caja gigantesca y lejana, que nadie sabe donde está, custodiada por duendes o mariposas, una caja a la que van a dar todas las cosas queridas que se pierden.


No, no me digas que peguemos fotografías en un álbum :
en esa caja hay cientos de millones de álbumes de fotografías.


Tampoco me pidas que lo escriba en un cuaderno.
En esa caja hay cientos de millones de cuadernos.


Lo nuestro, lo que vivimos vos y yo en estos años de amor, solamente permanecerán vivo si lo anotamos en el corazón.

La mitad de un recuerdo cada uno,
y de vez en cuando juntarnos a armarlos,
y hacer vivir de nuevo las horas amarillas de sol,
las horas celestes de las tardes movedizas como ríos.
Las horas de sal no. La sal hace arder los ojos y los pone a llorar.

Yo me quedo con las rosa, vos quedate con el río.
Y al unirlos, será el nombre de la ciudad en donde nos conocimos : Rosario.


Vos quedate con el beso y yo con el temblor.

Vos con la música y yo con la letra de las canciones que nos gustan.

Vos con los paisajes montañosos que vimos y que te gustan tanto.
Tierras color de malva, de guinda, de esmeralda.
Arboles descolgándose hacia los precipicios, pueblitos como hechos de cerámica.


Yo me quedo con el mar.
El mar es una parte de mi cuerpo. Es lo que dentro de mi batalla y clama, lo que a veces me empuja por la calle, cantando, lo que lava con magia mi fatiga.


Vos quedate con el gesto posado con que me miro en el espejo y te da risa.
Yo me quedo con la acuarela celeste fuerte de tus ojos y con los redondeles de humo que dibujás en el aire cuando fumás.

Vos ordená los cuentos que te hago de mi infancia, los olores del pasto, del jazmín, del chicken pie, la torta de manzana, los escones, el té verde, el maquillaje en polvo, la bolsita con flores de lavanda perfumando las sabanas adentro del ropero con el espejo enorme ...
Yo ordenaré los cuentos de tu niñez con espejuelos rotos, rodillas lastimadas, torres de milanesas, obligatoria sopa, un tío llamado Mayo, y un acento español flotando en la casona de la incansable abuela.


Vos quedate conmigo.
Yo me quedaré con vos.
Así, de esta manera, sólo estando juntos podremos ser vos y yo.
Y no me digas que ésto es una trampa para atarte.
Porque yo lo sé bien : sí, es una trampa para atarte.
Una de esas trampas sin malicia, totalmente permitida en el amor.

miércoles, marzo 25

POLDY BIRD- Lo ùnico




Lo único que quiero de la vida,

lo único que me hace estar despierta,

es la seguridad de abrir la puerta

y que me esperes con la luz prendida...

Poldy Bird.


Pintura: "El àrbol de la vida" de Alejandro Costas


jueves, marzo 12

POLDY BIRD. Un llanto azul

Me he cepillado el pelo hasta dejarlo brillante, me he puesto mi vestido verde, el que te gusta, y he cruzado la plaza para llenarme los ojos con esa luz que se cuela entre las copas de los árboles y deja dos escarabajos de oro en mis pupilas. Porque voy a verte.
Porque voy a verte aún sabiendo que es para decirte adiós, para que me digas adiós, para que me aprietes las manos entre las tuyas y me hables del amor que ha crecido entre nosotros, pero no es una enredadera que da campanillas violáceas sino una hiedra oscura, que nunca sabrá de flores.
Sé todo lo que va a ocurrir.
Rodará un llanto azul por mi mejilla.
La nombrarás para sentirte menos culpable. Hablarás de ella, de sus años de fervor y entrega, de las tranquilas paredes de tu casa, sacudidas por las pequeñas manchas que les hicieron las manos de tus hijos. hablarás también de ellos: dirás sus nombres con vos trémula, y yo me enterneceré y los acunaré en mi mente, como si me pertenecieran.
Es tu "yo pecador" hablarme de eso, después de haber soltado amarras, después de haber viajado conmigo entre tus brazos por un mar de ángeles sentenciosos y risas asfixiadas por tus besos y vientos de fuego quemándose en la sencilla y honda ceremonia de la pasión y el estremecimiento. Cuando me confesaste que no eras libre, ya estaba enamorada de vos, ya me querías.
Sentí que el universo se vaciaba y me tragaba en sucesivos terremotos; que me hundía buscando donde apoyar los pies.
Pero te quiero, dijiste.
Y la tierra volvió bajo mis pies, se cerraron las grietas, se soldaron los abismos, todas las cosas volvieron a su lugar.
Tan sólo una pátina gris sobre mi vida, sobre mi cuerpo, oscureciéndose, aplastando mis movimientos hasta volverlos lentos gestos de autómata.
Pero te quiero..
Me colgué de esas tres palabras para no morir. Entonces empezó la ansiedad de nuestros encuentros. Empezaste a nombrarla cada vez, a amarla para mí, para que supiera sus colores, sus actos, su forma de pensar.
Tan distinta a mí. Tan distante de vos y, sin embargo, teniéndote. Porque vos no sabías, que era ella y no yo quien te tenía.
Y yo lo fui sabiendo, sin querer, sin proponerme saber, lo fui sabiendo día a día y fui ocultándotelo con miedo de que lo advirtieras.
Mientras no lo supieras me albergarías en un rincón de tu ser y de tu mente, y seguirías pensando que yo era tu motor, que yo era la corriente de luz que te impulsaba, tu oasis, tu huerto y engalanado de frutos para el hambre y arroyos para la sed.
Egoísta, aferrada, empecinada, recortándote con el filoso cuchillo de la posesión, recortándote de tu estampa familiar en la que ellos te rodeaban, para alargar mi agonía.
¿ En qué momento descubre el árbol que su verdad es la raíz y no el libre ramaje que lo acerca al cielo y lo agita en el aire?...
¿ En qué momento ibas a darte cuenta de esto?. Unas semanas más y sucedió.
Era lo inevitable, lo esperado con miedo, lo presentido, eran los fantasmas corporizándose.
Me llamaste con una voz triste, pero segura y firme:
Tengo que hablar con vos, por última vez....
Bueno....
Mañana, Ana; a las tres de la tarde...
Y hoy es mañana.
Rodará un llanto azul por mi mejilla en el momento del adiós. Rodará un llanto azul por tu mejilla en el momento de la verdad.
¿Por qué entonces este afán de gustarte, este cruzar la plaza para llenarme de luz dando la hora del encuentro, si sé que va a ser el último y nunca más, nunca, nunca más volveré a verte, volveré a estrecharme contra vos?.
Voy a morir un poco y me acicalo.
Voy al entierro de mi luz y me ilumino.
Voy al martirio y río.
Azucaro el café, lo siento amargo.
Tiemblo, te quiero.
Voy a evitarte una tortura.
Voy a hacer algo por el amor que me recorre, que me aprieta frente al límite del olvido.
Llamo al mozo, pago mi café.
Huyo. Huyo de este lugar y del encuentro.
Me esperarás en vano. No verás mis ojos mojados. No tendrás que decirme tu discurso de despedida.
No responderé tus llamados, si me llamás.
Ya ves, te facilito tu tarea, evito que te conviertas en mi verdugo.
No es un acto de arrojo solamente; es una forma de inventarme la manera de creer que hubiera rodado un llanto azul por tu mejilla en el momento de la despedida. Un llanto azul por mí.
Un llanto azul.
Porque si voy y estás sereno y duro, si voy y tus ojos permanecen secos, será la muerte verdadera, así... puedo llenar de azul este recuerdo...
De un llanto azul, un llanto azul por mí...

Poldy Bird
"Cuentos para leer sin rimmel"

miércoles, marzo 4

POLDY BIRD- Como se hace un poema

Bosque de violetas (V. SALAS)


Quiero que hagamos un recuerdo hoy, como se hace un poema.

Hoy, que todavía tengo estrellas en los ojos y la piel suave y nueva como hojas tiernas que inaugura la primavera en los árboles de octubre.

Hoy, que mi voz se nutre con savia de tu amor y conoce el itinerario que llega hasta el centro de tu corazón enamorado.

Hoy, que me has comprado un ramillete de violetas y aún están vivas y tienen un poco de rocío en los pétalos, y mis manos las sostienen a la altura de mi pecho, haciéndoles oír los golpeteos apurados anhelantes, de este corazón loco que late al compás de tus palabras.

Hoy, que somos felices y que reímos por nada, porque en la plaza no hay nadie, pudimos sentamos en un banco para nosotros solos, debajo de una fina y transparente llovizna de junio que nos humedece el pelo y la cara y nos devuelve aquella infancia, aquellos niños que fuimos una vez, desobedientes, escapados de la tutela materna, metiendo los zapatos en los charcos, demorando nuestra vuelta de la escuela para jugar a la rayuela sobre las baldosas rotas de la vereda.

Un recuerdo.

Un recuerdo perfecto y preciso, pintado con la témpera de un gran pintor, con todos los colores y todas las luces de este instante, para poder mirarlo más adelante y verlo así: tus ojos pardos, mis ojos azules, tu impermeable gris, mi tapado amarillo, los árboles de un verde lavado, los guijarros rojos, el cielo como una plancha de azogue y plomo, las violetas azules.

Una muchacha alegre y un muchacho contento.

Unas palabras viejas como el mundo que se llenan de alas y campanas y suenan nuevas, nuevas por completo porque han sido pulidas y lustradas por la ternura que nos rebasa, que nos cubre, que nos estremece.

Este beso que enciende, esta cabeza mía que cae como un fruto dorado sobre tu pecho.

Este momento de felicidad que nos vuelve hermosos, únicos habitantes de¡ milagro.
Somos los pobladores de la maravilla, ¿te das cuenta?

Somos una canción, dos aves en vuelo, dos estrellas de una constelación de amor.

Somos los sacerdotes de una antigua religión que la humanidad vuelve a inaugurar cada vez que un hombre y una mujer entrelazan las manos y se dicen te quiero.

Somos un amanecer, la llegada de¡ sol y del verano en una lluviosa tarde. Esto se repetirá, dices. Esto se repetirá, digo.

Habrá otras tardes y otros días y otros be y otras palabras iguales a éstas... Sí, si... vos querés que así sea, yo quiero que así sea... Pero el tiempo se nos va a trepar, nos obligará a cambiar -como a todos-, y a medida que transcurran los meses y los años nos convertiremos en otros, parecidos a estos de hoy, pero otros. Habremos salvado algunos obstáculos, habremos sufrido algunas desilusiones, tendremos algunas heridas que trataremos de curar y algunos miedos que desearemos olvidar... ciertas partes de los resortes que hoy nos mueven estarán gastadas y tendremos que cambiarlas.

Porque eso es vivir ... ; vivir es gastarse y renovarse y volverse a gastar, dejar cosas en el camino... y encontrar otras.

Nos amaremos, si seguiremos amándonos..., pero también nuestro amor pasará por mil pruebas, será iluminado por otras luces y oscurecido por sombras. También nuestro amor cambiará, se irá modificando, ganara hondura y perderá esplendor. Será alto y macizo como el roble añoso, y no tendrá la gracia -un poco endeble, pero arrobadora- de¡ arbolito nuevo.

Por eso quiero que hoy, que en este momento, fabriquemos un recuerdo con todo lo que nos pertenece, con lo que somos ahora, y lo guardemos con cuidado, como se guardan las fotografías de los grandes acontecimientos, para mirarlo, pasados unos años, y encontrarnos en él... y volver a vivir por un instante este temblor, esta claridad, esta emoción esta perfecta realidad de amor que nos hace felices.

No creas que no te he amado.

No creas que no te amo cuando te pienso, cuando te recuerdo y te digo gracias, gracias, un millón de veces gracias ...

jueves, octubre 23

POLDY BIRD- SOLEDAD


De que color la pintarías si tuvieras que ponerle un color? Creo que no la pintaría. No me atrevería a entristecer tanto un color, a quitarle hasta el último aliento de su energía vital. La soledad es un buitre que vuela en círculos sobre nuestra cabeza... Alto... Lejos.... Al principio no la vemos.. Mientras estamos en movimiento, no se atreve a acercarse, pero en cuanto bajamos los brazos y nos quedamos quietos un instante...zas! ...,baja en picada, arremete contra nuestros pensamientos, los picotea, los arranca, los tira a un costado... Y quien querrá acercarse a nosotros, en medio de un basural de preguntas rotas, de palabras asfixiadas, de recuerdos gravemente heridos? La soledad es engañosa. Parece, cuando no la conocemos bien, un paraíso de tranquilos aires, un sereno lugar en el que podemos reposar dejando de lado la mochila de las ansiedades y el cansancio... Ah...que apacible silencio... Ah...que oportunidad especial para poner en orden las ideas. Para esclarecernos... Para bucear en nuestro interior buscando el alma... Pero no... Es una trampa! La noche ocupa todo; borra los rosales, mata los pájaros perdidos; se mete en las pupilas hasta dejarnos ciegos; se mete en los resquicios de imágenes y voces. No nos deja nada. Ni sueños. Ni fuerzas. Ni ganas. La garganta no quiere dar el grito para pedir ayuda. Los brazos no se despegan del cuerpo, laxos... La soledad nos saca las caricias de las manos. Nos deja poco aire, para que aparezca esa sensación de opresión en el pecho. En un primer momento...hasta parece cómoda. Que cómodo estar solos. Que cómodo no tener que dar cuenta de nuestros actos. Que cómodo no tener que compartir, ni pedir, ni tener en cuenta a alguien mas. Que cómodo no preguntar y que no nos pregunten. No tener horarios. No tener que acordarse si le gusta o no le gusta... Nos parece que la soledad es sinónimo de libertad. Hasta que tratamos de prender la luz, y no hay luz. Encender un fósforo, y no prende... Esperamos la llegada de la mañana, pero pasan las horas y las horas...y la mañana no llega. La mañana es un resplandor allá, mas allá, mucho mas allá...apenas se vislumbra...algo levemente mas claro que la noche interminable. La soledad nos ha atrapado. Creímos en sus mentiras. Nos metimos en su jardín invisible. Nadie nos oye. Nadie nos ve. Es tan fácil para los otros no oírnos, no vernos! Es tan fácil para los demás darnos por desaparecidos, tachar nuestros nombres de sus agendas, sacarnos de la lista de invitados, correr la silla para estar mas cómodos ocupando un pedazo de nuestro lugar... Vamos. No te resignes. No te duermas. No cedas tu espacio. La soledad no es invencible, es maligna y frágil, la luz le causa espanto y se vuelve cenizas cuando la otra mano se aferra a tu mano, ese relámpago de calor la mata. Vamos. Muévete. Hay que correr y traspasar la puerta, entrar decir: Ya Llegue!!... Y alguien caminara hacia vos, te extenderá los brazos, te refugiara en ellos y empezaras a hablar de cualquier cosa, hablar, hablar, barrer los silencios, tomar lo que te dan, darte y haber aprendido que vivir es una batalla contra la soledad. Y podemos vencerla. Porque, aunque nadie responda cuando decimos "ya llegue"...podemos inventarnos una respuesta, traerla del pasado... O empezar a buscarla..

Obra: VICTORIA CIVERA

viernes, mayo 23

POLDY BIRD-Pàjaro herido en vuelo


Yo soy el tiempo que pasó,que echaste.
Por los hilos del llanto cae el cielo
porque mi corazón está de duelo
desde el momento en que lo abandonaste.
¿Qué respuestas espero con anhelo?
Ni siquiera conozco las preguntas...
Desde que nuestras manos no están juntas
soy un pájaro herido en pleno vuelo.

del libro BESOS EN LA BOCA

lunes, mayo 19

POLDY BIRD-No me sueltes la mano


Estoy perdida y sola
como un pájaro que retrasó su vuelo
y tu silencio me dibuja sombras
donde los ángeles estaban siempre
(hoy se pusieron túnicas de duelo)
No me sueltes la mano...
me da miedo saberte tan lejano,
me da miedo pensarte tan ausente.
El olvido y la muerte son hermanos
y los dos nos atacan frente a frente.
Este amor no se cansa ni se vence,
busca tu voz que calla,
busca la tinta de su sentimiento,
quiere recomponer no sé qué cosa
que se ha quebrado
en el cristal del tiempo.
No me quites el aire que respiro,
no me quites el sueño que me calma,
no me sueltes la mano en la tormenta.
no desates tu alma de mi alma.

viernes, diciembre 28

Para ustedes, Feliz Año 2008. Este es mi obsequio


Por ser, gracias por estar.
Y que el pròximo año traiga a sus vidas
todos los momentos pequeños, chiquitos, compartidos
que van formando nuestra felicidad.
Gracias por visitarme. Y por dejarme sus opiniones.
Un abrazo para todos
Mònica


A veces rezo para que la angustia que tengo en el medio del pecho se corra hasta mis manos y se escape por la punta de mis dedos.

Es cuando tengo miedo.

Es cuando me imagino cómo era el mundo hace treinta años y veo chicos jugando a la rayue­la en la vereda, autos menos veloces, sobremesas más largas en los restaurantes, gente que camina con agradable ritmo y conversa entre sí.

En la televisión y en los diarios no son todas malas noticias, los muchachos bailan con las chi­cas y las tías habilidosas bordan punto smoke para los vestiditos de las nenas.

Lo imagino tan vívidamente, que hasta siento el olor de los cercos con madreselvas, por ahí, por los barrios.

¿Qué pedía en ese tiempo, cuando rezaba?

Pedía que todos los que amaba vivieran muchos años sanos y felices.

Que no faltara el trabajo.

Que no fabricaran jamás robots en serie para suplantar a las personas en sus tareas.

Que todos los feriados cayeran en viernes.

Pedía una casa con un jardín, o un departamento con patio en planta baja, con una parrilla para los asados. Y una mesa enorme para poder invitar a los amigos: a Kevin y a Blasi, a José y Juan Manuel, que nunca se rindieron, que pelearon por los sueños y las alas como otros luchan por quedarse con las cajas fuertes. Recitábamos a Whitman y a Vallejo, a Neruda y a Becquer, algo de Baldomero, de Carriego, de la Juana de Ibarbourou, unas estrofas de Manrique, de Sor Juana, de Guillén, de Manuel del Cabral... Uno empezaba y los otros seguíamos, y llegaban Ana y Roberto, Susana, Ana María...

No se sacaban tantas fotos. No había una cáma­ra en cada casa. Y lo que sucedió quedó pintado aquí, en la memoria del corazón, y uno puede cambiar de ropa y de lugar a los protagonistas.

A veces rezo para darle gracias a Dios por las cosas pequeñas.

Porque no paso frío de noche en el invierno.

Porque algunos viven.

Porque estoy terminando el siglo.

Porque casi todos los árboles que planté están de pie.

Porque la radioactividad no acabó con los jaz­mines ni con las violetas ni con los colibríes ni con los choclos de dorados granos ni con las tem­blorosas mariposas.

Y también le agradezco las cosas importantes y sagradas: la familia que entrechoca sus copas en Nochebuena, y amo más que a nada en el mundo. Y siento que me ama.

Y le agradezco que me haya dado la palabra que emociona, la palabra que disuelve en el aire la pena agonizante, la palabra que vuela, la palabra que cura, la palabra que inventa otras palabras para embellecer el universo...

El me dio las palabras y yo las he cuidado, las he ordenado, las he trasvasado de mi alma a mi corazón y de mi corazón a mi mente y de mi mente al papel, sin traicionarlas.

Le pido, cuando rezo, que no deje de dictarme lo que quiere que yo escriba.

Que me vuelva amnésica para la desesperación y los recuerdos penosos.

Que me saque el cansancio.

Que encuentre la receta de los scons de mi abuela, y un compañero amante para seguir andando.

Y que no se corte la electricidad a las tres de la madrugada mientras miro televisión.

Y que repitan "Amarcord", "Casablanca", "Muerte en Venecia", "Días de radio"...

Y tú, ¿qué pides cuando rezas?

De: Poldy Bird

Argentina

GRACIAS MARITA