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lunes, julio 14

JULIA PRILUTZKY FARNY, Soneto X

Quiero un amor de todos los instantes
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquel de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.

(De «Viaje sin partida», 1939)


JULIA PRILUTZKY FARNY- Soneto II


Cómo decir mi corazón dormido
desnudo de dolor, deshabitado;
cómo decir mi corazón guardado
de cualquier avidez, de todo olvido.

Cómo explicar que ya no importa el ruido
cuando el silencio es el mejor llamado,
y cómo revelar lo bien ganado

en este alegre amor de lo perdido.
Cómo decir que el sol está, y es mío;
que el horizonte más allá del río
me destina su espuma perdurable
y una callada urgencia que no afronto.

Cómo decir que soy feliz, de pronto,
feliz de una manera inexorable.
(de "Este sabor de Làgrimas"
ARGENTINA. 1954)

(

domingo, marzo 30

JULIA PRILUTZKY FARNY- Frente al misterio, estoy......


Frente al misterio estoy, de nuevo alerta,
frente al amor quizá, frente al oscuro
despertar sin urgencia y sin apuro.
pero la mano tiembla ante la puerta.
Yo creía estar muerta. Yo estoy muerta:
nada hay en mí tan cierto o tan seguro.
Pero crece mi sombra contra el muro
y la mano se extiende. Y está abierta.
¿Cómo será su amor – amor – conmigo,
cómo ha de ser: espectador, testigo
o superado actor del viejo drama?
¿Cómo será ese afán que me despoja,
su esperanza, su grito, su congoja,
y cómo las cenizas de su llama?
Julia Prilutzky Farny
Argentina

miércoles, marzo 12

JULIA PRILUTZKY FARNY, Tú duermes, ya lo sé...



Tú duermes, ya lo sé. Yo te estoy velando.
No importa que estés lejos, que no escuche
Tu cadencia en la sombra,
No importa que no pueda
Pasar mi mano sobre tu cabeza,
Tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
Para que tú me envuelvas sin saberlo,
Para que tú me abraces sin sentirlo, para que me retengas
Mientras yo tiemblo y digo simplemente
Palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
Pero sigo velando cuando duermes.

JULIA PRILUTZKY FARNY- El Mar




El mar que estaba en mí, antes de ahora;
el mar que estuvo siempre, sin fatigas,
el mar que arroja a playas enemigas,
aquel mar que enceguece o que devora.

Siguió creciendo en mí, hora tras hora,
con su horizonte grávido de espigas,
sus olas acechantes o mendigas.
También, con sus mareas a deshora.

Pero ya no. Ya no. Y estoy vacía,
vacía de esa sangre que latía
como una herida por la sal cubierta
o un eco al disolverse en las arenas.

¿Y el mar? Borbota y sube por las venas
para rugir en mí. Yo estoy desierta.

domingo, febrero 17

JULIA PRILUTZKY FARNY, Yo no sè todavìa como existe

Yo no sé todavía cómo existe,
cómo ha venido a mí y está creciendo
la indócil llamarada que no enciendo
y esta emoción que tiembla y que persiste.
No sé si estar alegre o estar triste,
ya no entiendo la voz sino el acento,
ya no busco ni espero ni presiento:
apenas sé que estoy. Que está. Qué existe.
Pero cómo saber si es sólo un juego:
neblina, soledad, engaño, fuego.
¿Es un juego? Pues bien, hay que jugarlo
con una dulce complacencia esquiva
o una total entrega fugitiva.
¿Y si fuera el amor? Hay que aceptarlo.
Autora: JULIA PRILUTZKY FARNY
ARGENTINA

JULIA PRILUTZKY FARNY- Yo digo....





Yo digo: estoy cansada de la lluvia,

de la neblina, de la bruma incierta.
Quiero volver al sol y estar contigo
simplemente, en la arena.
Comienzo a odiar el gris, me estorba el humo
y sé que la ceniza es harapienta.
Quiero mares de añil, y no estos ríos
hechos como de lodo y de miseria.
cansada de llevar el duelo
de todas las penumbras, y las nieblas;
quiero un cielo con nubes en retazos
y una noche de estrellas.
Ah, no sentir temor de ser la llama:
no, ni de arder, ni de quemarse en ella.
Toda la vida fue un interrogante
sin eco ni respuesta,
todas las horas fueron lejanías:
hoy quiero ser por fin, una presencia.
Autora: Julia Prilutzky Farny
Argentina