domingo, marzo 15

Puerto Rico: proyecto para incentivar historia oral

14 de marzo de 2009, 05:46 PM

SAN JUAN (AP) - Recuperar parte del pasado de Puerto Rico a través de la historia oral es el propósito de un proyecto emprendido por la Biblioteca Carnegie que busca motivar a las personas de mayor edad a plasmar sus experiencias en papel e incluso convertirlas en libros.

"Es una iniciativa de promover en las personas escribir sus memorias, las historias, sus vivencias", explicó a la AP Prensa Asociada la profesora Aura Rodríguez, maestra bibliotecaria de la institución, la biblioteca más antigua del país e inaugurada en 1916.

El proyecto "Escribiendo mis memorias" busca recopilar los textos de vida de los puertorriqueños que ayudaron a forjar el Puerto Rico actual. Para ello, se impartirán talleres gratuitos sobre escritura de memorias, con la colaboración de escritores como Magali García Ramis.

La biblioteca ya publicó el libro "Espejo de Recuerdos" de Margarita Font, quien narra desde su niñez en las décadas de 1920 y 1930, los privilegios que gozaba al pertenecer a la clase media, su experiencia en el mundo asalariado, hasta su matrimonio y crianza de sus siete hijas.

"Recrea una vida que puede ser emblemática de los puertorriqueños" de esa época, opinó García Ramis, quien fue editora del libro.

"Ofrece detalles del diario vivir del Puerto Rico de las décadas del 30 y 40, y que no aparecen en los libros... la gente que echó adelante al Puerto Rico después de la Segunda Guerra Mundial", agregó.

Font quiere que su libro sirva de modelo para otros puertorriqueños.

La reconocida escritora Esmeralda Santiago envió un mensaje a Font expresando su admiración y reconociendo a su libro como "una celebración de la vida misma de la mujer puertorriqueña".

Por otro lado, Rodríguez indicó que la biblioteca pretende crear un fondo con los escritos de los participantes del proyecto. También tienen la intención de trabajar con los niños en talleres similares.

"Hay que cultivar nuestra sociedad, nuestra gente, hay que leer, hay que escribir, y qué mejor que escribiendo las memorias, que la gente no lo vea como escribir por escribir, sino escribir correctamente, y eso es lo que queremos hacer con los talleres", apuntó.

"Aquí dice proyecto, pero los proyectos como que empiezan y terminan, entonces yo lo llamaría mejor una iniciativa que pueda ser parte de lo que somos como institución y que se quede", comentó Rodríguez a la AP.

"Para que los puertorriqueños dejen su huella... creo que la gente tiene mucho que contar y dejar la historia plasmada como lo es el libro de Margarita", manifestó la bibliotecaria.

EL MAÑANA YA ESTA ESCRITO

El francés Pierre Bayard

“El mañana ya está escrito”

Este psicoanalista y filósofo francés publicó en 2008 un best seller con un título para espantar las buenas conciencias, Cómo hablar de libros que no se han leído... Arcadia lo encontró en Barcelona y buscó en él la respuesta.

Lina María Aguirre *
Barcelona

Hablar de libros sin haberlos leído es una situación en la cual cualquier persona se puede encontrar en algún momento, como protagonista o testigo. Otras lo han convertido en oficio... pensemos en reporteros afanados, profesores de literatura en ejercicio pero en estado de prejubilación, críticos en distintas etapas de su cadena evolutiva, y, claro, cocteleros con ambición de parecer muy intelectuales. Pero Pierre Bayard (1954) lleva el tema a otro nivel, lo convierte en algo sofisticado, inteligente y divertido. Lo convierte en arte. Cómo hablar de los libros que no se han leído es el duodécimo libro de Bayard, y el primero traducido al español. Lo presentó en Barcelona el pasado noviembre, y lo primero que dijo fue que quería “defender la libertad de la lectura”. Bayard, desea invitar a la gente a implicarse, apropiarse de los textos y reinventarlos: “Incluso se pueden mejorar libros fallidos, perfeccionar caracteres, transformar las obras”. El suyo es un llamado a la lectura creativa “y sin sufrimiento”. No es una guía para quienes no leen por pereza, sino más bien una ayuda para lectores desmemoriados, como él: “Creo que sufro un mal de Alzheimer precoz, desde pequeño.

Es deplorable, olvido muy fácilmente... ¿Kant?... supongo que sí, o seguramente resúmenes... ¿La Odisea? Tal vez...”. Él, confiesa, vive “en una especie de niebla”, la misma que probablemente abrumaba a Montaigne, quien afirmó que olvidaba un libro después de tres días de terminarlo y, más aún, no recordaba nada de los que él mismo había escrito. Algo que inquieta particularmente a Bayard son “los finales mal hechos de muchos libros”, bien sea porque se terminan sin tener pruebas concluyentes o simplemente por mal escritos, como le parece que pasa a menudo en uno de sus géneros favoritos, la novela policial. Él dice haber descubierto, por ejemplo, que la mayoría de novelas de Agatha Christie tienen un fallo estructural en sus investigaciones, debido a que el legendario detective de Christie, Hércules Poirot, tiene “un delirio interpretativo que lo hace aferrarse a una idea fija y buscar al asesino que se ajuste a esta”. Le pregunto si será porque es belga, no inglés o francés: “Ah... yo no quiero enemistarme con los belgas”, responde. Está también Sherlock Holmes, el detective de Arthur Conan Doyle, quien deja muchos “expedientes inacabados”, que Bayard se empeña en revisar. El autor también se ha visto obligado a repasar casos de asesinos clásicos, como el de Claudio en Hamlet, y ha llegado a la conclusión de que él no mató a su hermano, el padre del joven príncipe de Dinamarca.

Estas nuevas pesquisas las ha recogido en una trilogía pero lamenta que “a pesar de que he demostrado la inocencia de Claudio, veo que en el teatro siguen presentando a Hamlet según la historia original de Shakespeare. No entiendo”. Aunque al autor lo apasiona la literatura anglosajona, no se siente del todo correspondido. En su próximo libro, Bayard profundizará en su idea de que la lectura puede transformar también nuestra idea del tiempo, porque “el mañana ya está escrito”. Según él, es posible visualizar en un libro “las enfermedades, los enamoramientos que sufrirán los autores”. En este plano temporal, advierte sobre el “plagio por anticipado”: “Los autores plagian a otros autores del pasado, del presente y también del futuro, se adelantan a historias que volverán a ser contadas en años venideros”. Bayard recuerda una anécdota de un periodista de Le Monde que también era profesor de periodismo y tenía que hacer un examen oral a un estudiante sobre el libro Tristes trópicos, de Claude Lévi-Strauss. Después de algunas preguntas, se dio cuenta de que el alumno no había hecho la tarea y le preguntó: “¿Pero usted se leyó el libro?”, a lo cual el estudiante respondió: “No personalmente”. Bayard está seguro de que muchos de sus estudiantes podrían responder lo mismo y, como a muchos de sus colegas, esto le “da mucho miedo”. Si su libro ayuda a la gente a “no tener vergüenza y leer ingeniosamente”, se sentiría satisfecho. “Yo amo los libros y sueño con ellos”, afirma. Otra causa por la que aborda a su manera el tema literario es que proviene de un origen popular con difícil acceso a bibliotecas privadas, situación que comparte con Daniel Pennac: “Pero a diferencia de él, yo no era un mal estudiante, sentado en la última fila junto a la estufa de la calefacción. Yo estaba en la primera fila, atendiendo”. Y como nota aclaratoria: “No he leído el libro de Pennac al respecto, pero por supuesto, puedo hablar acerca de él”. Bayard pasó de un entorno en el cual “se leía poco” a ser psicoanalista y profesor universitario con un espíritu de subvertir la noción de “libro sagrado”.

No hay títulos intocables en la biblioteca del Bayard adulto, todos pueden ser sacudidos: El hombre sin atributos, de Robert Musil; Obras completas, de Paul Valéry; El nombre de la rosa, de Umberto Eco; los Ensayos, de Montaigne; El tercer hombre, de Graham Greene, El mundo es un pañuelo, de David Lodge... y hasta el intocable del canon francés: Marcel Proust, cuyas digresiones podrían resumirse, dice Bayard, en la frase “Marcel finalmente se convierte en escritor”. Cómo hablar... no es solo un libro útil para lectores potenciales o con cargos de conciencia, también lo será para escritores, le sugiero. “No había pensado en eso... pero sí, tal vez tenga otras aplicaciones este libro, en filosofía”. Quizá no pase mucho tiempo antes de que tengamos el volumen Cómo hablar de películas que no han sido vistas. A propósito de cine, Bayard incluye una muy pertinente en su ensayo Groundhog Day (El día de la marmota), de Harold Ramis. En una entrevista reciente, Bayard comentaba: “En realidad no quiero ser muy preciso sobre mi libro, ¡quiero que la gente lo compre!”. Así que dejaré abiertas las posibilidades para la imaginación y curiosidad de ustedes. Ahora bien, si les preguntan por el último de Bayard en algún coctel de la empresa o feria literaria, no les aconsejo que respondan “Ah, sí el de la portada con el gallo cacareando sobre una pila de libros... uno que es como Crítica literaria para dummies, ja ja”. Buen intento, sin duda, pero la obra de Bayard es mucho más elaborada que lo que el título pueda sugerir. Vale la pena dedicarle el tiempo, que no será perdido.
FUENTE:
REVISTAARCADIA.COM

SETENTA BALCONES Y BASTANTE FLOR


Seguir leyendo en: Setenta balcones y bastante flor

La autora de esta nota acaba de cumplir setenta años, de publicar una novela, La muñeca rusa (Alfaguara) y está por ser bisabuela. El azar quiso que leyera un artículo de Silvina Bullrich, en el que ésta enumera las calamidades de la ancianidad, en coincidencia con Simone de Beauvoir. Pero quizá, según Dujovne Ortiz, cada uno tenga la vejez que le corresponde y el silencio, la soledad, el amor puedan cobrar modulaciones tan imprevistas como fructíferas

Por Alicia Dujovne Ortiz
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009

A cababa de volver a la Argentina, y de cumplir la friolera de setenta años, cuando, desde un estante de mi biblioteca, un papelito amarillento se deslizó blandamente hasta el suelo. "Cosa ´e Mandinga", pensé al alzarlo con cuidado: era una nota de Silvina Bullrich, publicada en este mismo diario en 1985, e intitulada, sin ir más lejos, "Cumplir setenta años". Bullrich aseguraba haber alcanzado la magna edad el 4 de octubre, yo había cometido el mismo desafuero el 4 de enero.

El paralelismo me aleló. Aunque ella, como novelista, nunca me había interesado en forma particular, más allá del respeto que se le debe a una trabajadora de las letras, supuse que el compartir, por encima del tiempo, una misma experiencia podría darme ánimos para atravesar el Rubicón. Devoré la nota pensando hallar respuestas al evidente cimbronazo que representa para cualquiera la séptima década, no sin repetirme, para mi consuelo, las palabras de una escritora francesa cuyo nombre he olvidado (la pérdida de los nombres resuena como la primera trompeta del Apocalipsis, tras la que acaso llegue la sordera): "Para formar a un viejo se necesitan veinte años, de los sesenta a los ochenta". Eso significaba que yo, en el camino hacia la señora de edad provecta, andaba por una suerte de adolescencia parcial, no de la vida entera sino del último trechito.

A poco de leer a Silvina se me pintó en el rostro una sonrisa, y no de asentimiento. Ninguna de sus afirmaciones, o casi, me despertaba ecos. El desentendimiento era tal que pasé a considerar como un regalo del cielo mi hallazgo inesperado. Son los beneficios del disenso: gracias a que los demás piensan de otra manera, nuestros propios pensamientos se dibujan más nítidos. Sabía desde siempre que mi visión de la vejez no sería quejosa. La lectura de esta nota me reafirmó en mi buena disposición a envejecer, disposición que hasta incluye una imagen idealizada de la postrera etapa.

¿Qué nos decía Silvina, treinta y cuatro años atrás? Después de describir, con una suerte de amarga fruición a lo Simone de Beauvoir, "las carnes fláccidas, la tez estriada por una red de venas rojizas o azuladas", y de agregar: "Mido día a día los estragos que el tiempo ha ejercido sobre mí", la autora produce las frases centrales de su trabajo: "No me gustan los viejos, por lo tanto no me gusto a mí misma. No me gustan los chicos porque son irracionales ni los perros porque son interesados y sólo aman a quien le da de comer. Me gusta el ser humano racional que está en la plenitud de la vida".

La mujer que engorda después de los cuarenta y cinco años y se apresura a taparse con la robe de chambre al saltar de la cama; la que, como decía Louise de Vilmorin, citada por Silvina, está "en la edad en que las mujeres se vuelven rubias"; la que lamenta, con Madame de Récamier, que los jóvenes deshollinadores ya no se vuelvan para mirarla, o aquella cuyas "glándulas se han vuelto afónicas", son analizadas por la autora con la misma impiedad con que diseca al amante maduro cuando fracasa en el amor con una mujer joven. "¿Habrá terminado ya la época de los encuentros, de los ?flechazos´ irracionales?", se pregunta con un terror capaz de hacerla olvidar su preferencia por el ser racional. Y más adelante: "El amor, ¿cómo reemplazarlo y para qué vivir sin él? [?] Después la vida es esta larga monotonía, tal vez menos evidente para quienes nunca fueron apasionadamente jóvenes".

Como ella misma lo advierte, la palabra "terror" recorre el texto de cabo a rabo. Tan acentuados resultan el miedo y la repugnancia a entrar en años, que, a sus ojos, la sórdida descripción de los achaques de Sartre, debida a la citada Simone, sólo se explica por el hecho de que la propia Simone ya no se cocía de un solo hervor cuando los detalló cruelmente por escrito, "pues no hay en su obra anterior nada parecido a una vileza ni siquiera a una indiscreción sobre la intimidad de ambos". En otros términos, Simone se puso vil e indiscreta cuando se puso vieja. Peor aún, se puso mala escritora, al igual que Sartre. En la lista de autores que para Bullrich apenas si se copiaron penosamente a sí mismos después de los sesenta y cinco años, figuran Borges y Mujica Lainez. Sólo la juventud -sostiene- es creadora. El final del texto logra conmover, aunque no convencer, al menos en lo que a mí respecta..................................................................................................



viernes, marzo 13

Carlos Fuentes: La literatura nos ofrece lo que la historia no nos da

Como preámbulo al Salón del Libro de París, que tiene a México como invitado de honor, el escritor Carlos Fuentes dio el miércoles por la noche una conferencia en la que invitó a un apasionante recorrido, en el tiempo y en el espacio, por la literatura latinoamericana.

El Salón del Libro abre sus puertas al público este viernes, tras ser inaugurado el jueves por la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel.

En su prefacio de la mano de Fuentes, el gran auditorio de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) resultó pequeño para la multitud que asistió a la conferencia, titulada 'Alrededor de la novela latinoamericana', y gran parte del público debió seguirla a través de una pantalla en otra sala.

Fuentes empezó su conferencia con una nota de humor, tras la introducción de Jacqueline Sanson, directora general de la BNF, que lo presentó como "un monumento de las letras", no sólo hispanas, sino mundiales.

"Me desplazo, luego no soy un monumento", dijo, antes de empezar su intervención citando al cómico Mario Moreno 'Cantinflas' y su frase "¡Pero qué falta de ignorancia!".

Cantinflas, "maestro de la paradoja", pronunció una frase "impregnada de verdad". "Existe una cultura no escrita, un conocimiento que se expresa a través de la memoria y la tradición oral. Hay que preservar en nosotros una parte de ignorancia", dijo fuentes, citando inmediatamente otra frase, ésta del filósofo José Ortega y Gasset al referirse a campesinos andaluces que no sabían leer: "¡Qué cultos son los analfabetos!".

"Se podría decir lo mismo hoy de ciertas categorías de la población de América Latina", la que "tiene un saber no escrito, una tradición oral".

"La literatura del continente americano empieza y se perpetúa en la memoria épica, ancestral y mítica de los pueblos aborígenes", afirmó.

"La lengua es a veces un río impetuoso, a veces un arroyuelo", pero su flujo "transcurre siempre entre dos orillas, una es la memoria, otra la imaginación".

Tras esa introducción, el escritor, que habló en francés, hizo recorrer a los asistentes la literatura latinoamericana en un doble viaje, por el tiempo, desde la literatura de las culturas precolombinas hasta los más jóvenes novelistas actuales, y por el espacio, de México a Argentina y de Perú a Brasil.

Las crónicas de Indias de la colonia "son la primera manifestación de lo que hoy, gracias a Gabriel García Márquez, llamamos el realismo mágico", dijo citando párrafos de algunos de los cronistas.

Evocó luego a Juana Inés de la Cruz, al barroco latinoamericano, arte en el que el espíritu indio se expresó pese a la represión cultural de los colonizadores. Recorrió el siglo XIX "marcado en Latinoamérica por una necesidad imperiosa de historia".

En la literatura contemporánea aparecen dos aspectos nuevos: "el desplazamiento del antiguo mundo rural hacia la ciudad y la impresionante variedad de estilos, de tendencias, de temas, de referencias y de opciones. Las categorías precedentes han sido sobrepasadas por dos elementos que definen verdaderamente la literatura, la imaginación y el lenguaje".

Fuentes describió los valores de obras de numerosos autores, buceando en la escritura de cada uno de ellos, señalando sus talentos, situándolos en su contexto: los argentinos Tomás Eloy Martínez y Sylvia Iparraguirre, el chileno Carlos Franz, el colombiano Juan Gabriel Vásquez, el peruano Santiago Roncagliolo, los mexicanos Cristina River Garza, Pedro Angel Palou y Jorge Volpi, entre muchos otros.

"En la novela se puede crear toda la realidad posible, imaginaria, la que no existe todavía. La novela es la realidad de lo que la historia ha olvidado".

"La literatura nos ofrece lo que la historia no nos da", concluyó.

Copyright © 2009 AFP.

Muere la poetisa Blanca Varela


La escritora peruana tenía 82 años

Efe | Lima

Efe

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La célebre poetisa peruana Blanca Varela falleció este jueves a los 82 años de edad, dejando tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente y condecorada con galardones como el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007. La familia de la escritora confirmó su fallecimiento pero no proporcionaron más detalles sobre las causas de la muerte de la poetisa.

Varela, nacida en Lima en 1926, también había sido condecorada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001 y fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006, dos de los más importantes de poesía en español.

Quienes la conocieron aseguran que "Varela nunca buscó premios ni reconocimientos" y destacan que "la Blanca literaria y la que preparaba un pisto era la misma persona", ya que "como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana", según declaraciones del también poeta peruano Edgar O'Hara.

Premio Reina Sofía en 2007

En 2007, O'Hara aseguró que el Premio Reina Sofía 2007 "fue un acto de justicia" ante la trayectoria profesional de esta escritora.

Varela se inició en la poesía en la Universidad de San Marcos (Lima), donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación, trasladándose unos años más tarde a París.

En esa ciudad conoció a Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux y Alberto Giacometti, y estuvo además en contacto con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia, según la agencia Andina.

Después de su larga estancia en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.

En 1959 publicó su primer libro "Este puerto existe", en 1963 "Luz de día" y en 1971 "Valses y otras confesiones".

Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con su escritura "Canto villano".

Finalmente apareció su antología de 1949 a 1998 con el título "Como Dios en la nada".

jueves, marzo 12

BLANCO Andres Eloy- Silencio


("soledad" M.A.B. Guinard)


Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.

Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.

Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;

y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;

y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.

VENEZUELA

POLDY BIRD. Un llanto azul

Me he cepillado el pelo hasta dejarlo brillante, me he puesto mi vestido verde, el que te gusta, y he cruzado la plaza para llenarme los ojos con esa luz que se cuela entre las copas de los árboles y deja dos escarabajos de oro en mis pupilas. Porque voy a verte.
Porque voy a verte aún sabiendo que es para decirte adiós, para que me digas adiós, para que me aprietes las manos entre las tuyas y me hables del amor que ha crecido entre nosotros, pero no es una enredadera que da campanillas violáceas sino una hiedra oscura, que nunca sabrá de flores.
Sé todo lo que va a ocurrir.
Rodará un llanto azul por mi mejilla.
La nombrarás para sentirte menos culpable. Hablarás de ella, de sus años de fervor y entrega, de las tranquilas paredes de tu casa, sacudidas por las pequeñas manchas que les hicieron las manos de tus hijos. hablarás también de ellos: dirás sus nombres con vos trémula, y yo me enterneceré y los acunaré en mi mente, como si me pertenecieran.
Es tu "yo pecador" hablarme de eso, después de haber soltado amarras, después de haber viajado conmigo entre tus brazos por un mar de ángeles sentenciosos y risas asfixiadas por tus besos y vientos de fuego quemándose en la sencilla y honda ceremonia de la pasión y el estremecimiento. Cuando me confesaste que no eras libre, ya estaba enamorada de vos, ya me querías.
Sentí que el universo se vaciaba y me tragaba en sucesivos terremotos; que me hundía buscando donde apoyar los pies.
Pero te quiero, dijiste.
Y la tierra volvió bajo mis pies, se cerraron las grietas, se soldaron los abismos, todas las cosas volvieron a su lugar.
Tan sólo una pátina gris sobre mi vida, sobre mi cuerpo, oscureciéndose, aplastando mis movimientos hasta volverlos lentos gestos de autómata.
Pero te quiero..
Me colgué de esas tres palabras para no morir. Entonces empezó la ansiedad de nuestros encuentros. Empezaste a nombrarla cada vez, a amarla para mí, para que supiera sus colores, sus actos, su forma de pensar.
Tan distinta a mí. Tan distante de vos y, sin embargo, teniéndote. Porque vos no sabías, que era ella y no yo quien te tenía.
Y yo lo fui sabiendo, sin querer, sin proponerme saber, lo fui sabiendo día a día y fui ocultándotelo con miedo de que lo advirtieras.
Mientras no lo supieras me albergarías en un rincón de tu ser y de tu mente, y seguirías pensando que yo era tu motor, que yo era la corriente de luz que te impulsaba, tu oasis, tu huerto y engalanado de frutos para el hambre y arroyos para la sed.
Egoísta, aferrada, empecinada, recortándote con el filoso cuchillo de la posesión, recortándote de tu estampa familiar en la que ellos te rodeaban, para alargar mi agonía.
¿ En qué momento descubre el árbol que su verdad es la raíz y no el libre ramaje que lo acerca al cielo y lo agita en el aire?...
¿ En qué momento ibas a darte cuenta de esto?. Unas semanas más y sucedió.
Era lo inevitable, lo esperado con miedo, lo presentido, eran los fantasmas corporizándose.
Me llamaste con una voz triste, pero segura y firme:
Tengo que hablar con vos, por última vez....
Bueno....
Mañana, Ana; a las tres de la tarde...
Y hoy es mañana.
Rodará un llanto azul por mi mejilla en el momento del adiós. Rodará un llanto azul por tu mejilla en el momento de la verdad.
¿Por qué entonces este afán de gustarte, este cruzar la plaza para llenarme de luz dando la hora del encuentro, si sé que va a ser el último y nunca más, nunca, nunca más volveré a verte, volveré a estrecharme contra vos?.
Voy a morir un poco y me acicalo.
Voy al entierro de mi luz y me ilumino.
Voy al martirio y río.
Azucaro el café, lo siento amargo.
Tiemblo, te quiero.
Voy a evitarte una tortura.
Voy a hacer algo por el amor que me recorre, que me aprieta frente al límite del olvido.
Llamo al mozo, pago mi café.
Huyo. Huyo de este lugar y del encuentro.
Me esperarás en vano. No verás mis ojos mojados. No tendrás que decirme tu discurso de despedida.
No responderé tus llamados, si me llamás.
Ya ves, te facilito tu tarea, evito que te conviertas en mi verdugo.
No es un acto de arrojo solamente; es una forma de inventarme la manera de creer que hubiera rodado un llanto azul por tu mejilla en el momento de la despedida. Un llanto azul por mí.
Un llanto azul.
Porque si voy y estás sereno y duro, si voy y tus ojos permanecen secos, será la muerte verdadera, así... puedo llenar de azul este recuerdo...
De un llanto azul, un llanto azul por mí...

Poldy Bird
"Cuentos para leer sin rimmel"

miércoles, marzo 11

EL ARTE COMO MENSAJE DE AMOR

El arte se pone de moda.

Y esta moda me gusta por la vida que nos da y los versos que nos injerta. La atmósfera creada por la Fundación Arco , organización entregada a la promoción del arte contemporáneo, celebra su XXV edición en un clima de optimismo y autoafirmación. Es una buena noticia.

El soplo artístico, el momento preciso, es como un corazón que ve y actúa en modo consecuente. La diversidad de la belleza, motor de ideas, siempre es una atrayente e interesante plataforma para la reflexión y el debate. Los artistas, cantautores del color y poetas del dibujo, nos salen al paso con sus obras, a través de las cuales se dirigen a nosotros; haciéndonos partícipes de ese universo luminoso impregnado de signos de amor y de creativos lenguajes de paz.

Lluvia amorosa que se agradece como calmante a tantos desconsuelos. Con su maestría, los hábiles autores de abecedarios luminosos, se acercan para llenarnos la soledad que soportamos, nos ponen en otro camino muy distinto al trajín diario de no ir a ninguna parte, nos encienden los sentimientos, de modo que podamos aprender a conjugar el amor con la inspiración. El amor como la destreza artística, de hecho, jamás nos lo encontramos de pronto, sino que precisa un tiempo de maduración; por así decirlo, nosotros podemos cultivar el talento, aprender lentamente a amar con todas nuestras fuerzas de lucidez, pero es norma trazar la autenticidad como vida vivida. No es tan importante que el arte se consolide entre los españoles como el tercer objeto de inversión, tras la construcción y los productos financieros, como que ese arte de cuerpo y corazón a nuestra existencia.

Cuando la política es incapaz de crear un orden justo en la sociedad, donde a cada uno le sea reconocido lo propio en cuanto a su dignidad y donde nadie sufra a causa de las desigualdades, la virtud del arte nos dona una orientación estética que nos permite respirar libertades perdidas. Con frecuencia, la razón queda cegada por intereses y por la voluntad de poder. El arte sirve para purificar la razón, para que podamos ver otros horizontes. Por eso, hay que ir más allá de una feria institucional, de protagonismo sólo para galerías y revistas de arte, porque potenciar el ingenio es algo que nos interesa a todos los seres humanos; puesto que, aparte de curar la razón y reforzar la voluntad con la belleza, nos encamina al bien.

En un mundo tan profundamente herido como el actual, creciente en la mediocridad, cualquier espacio de apertura es saludable. Sin duda, las alegrías del arte son las más puras, porque amarlo es como besar el cielo. Esta pasión de amante/amado bien vale un brindis.

Vìctor Còrcoba Herrero


martes, marzo 10

TOLOSA GONZALO- A quien lo sienta

("Camino" Emilia M. de Lucas)


Siento que has desaparecido,

Que el sentido,
Ocupa el lugar de las mañanas.
Siento un vacío sin escalas,
Como nunca en la vida,
Como cada alborada.
Siento y pienso que,
Perdido, Un amor busca Tu voz
Que nunca escuchaba.
Siento muy lejos la distancia
Que se pierde,
Buscando a tientas tu mirada.

http://www.lalagrimadelospoetas.blogspot.com



RAMON DE ALMAGRO

Una Historia

Don Ramón y su esposa, durante muchos años fueron almaceneros, de ahí eso de Doña Elsa y Don Ramón, en Abril de 1996 como muchos otros, debieron cerrar el almacén, al quedar sin trabajo, sin nada, Don Ramón a los 62 años, comenzó el secundario, terminando esto en Diciembre del 98, allí en el colegio encontró la poesía, cuando sólo tenía escrito siete poemas, ante la necesidad que siempre tiene cara de hereje, comenzó a venderlas en el subte "D", esto fue en Enero del 98, desde entonces, gracias a Dios, a Metrovías, al Personal y a los Pasajeros este ha sido su medio de vida.

Don Ramón firma como Ramón de Almagro, pues vive en ese barrio desde hace más de 60 años, pero en realidad nació un 10 de Abril de 1934 en Arrecifes, ciudad del Noreste de la Provincia de Buenos Aires.


En la Web buscar "Ramón de Almagro"

donramon@sinectis.com.ar

RAMON DE ALMAGRO- Me han tirado un beso esta mañana

Nelson M Granados- "Dulce Infancia"

Me han tirado un beso esta mañana,
Me lo enviaron los labios de un niño
y Dios sabe cuanta sed tenía alma,
De una simple muestra de cariño.
Me han tirado un beso esta mañana,
Y mira como influyen, estas cosas,
Que mi aburrido día de semana,
De golpe... se llenó de mariposas.

El Regreso del Joven Príncipe / Alejandro Roemmers





Este es un libro revelador, tan indefinible y etéreo como la vida misma,
que contiene en cada frase una ayuda para acercarse a la felicidad.
Esta historia, como la de El Principito, toca la esencia del corazón humano y será inolvidable para sus lectores.

Alejandro Roemmers brinda aquí una pequeña obra maestra, una lectura reconfortante plena de amor y poesía.


EDITORIAL GRIJALBO

Shakespeare: Su ùnico retrato



Es una pintura de 1610 que antes fue atribuida a otra persona. En ella, el dramaturgo inglés tendría 46 años.

Por: LONDRES. ANSA

TO BE OR NOT TO BE... Buscan la verdadera imagen del gran dramaturgo inglés.

Expertos en el gran dramaturgo William Shakespeare, tratarán hoy de validar el que -según sus teorías- es el único retrato del autor realizado en vida. Pero la historia está muy lejos de ser simple y aburrida y, posiblemente, de resolverse mañana. Dirán que Shakespeare tenía 46 años cuando el retrato se creó, seis años antes de su muerte en 1616.

El devenir vital de William Shakespeare, e incluso la autoría de sus obras han estado siempre llenos de controversia. Y no menos polémica es su imagen.

Todo empezó durante una visita de Alec Cobbe, miembro de la prestigiosa familia Cobbe a una exhibición en la National Portrait Gallery, en 2006. "Buscando a Shakespeare", anunciaba la muestra, en la que varios supuestos retratos del dramaturgo eran expuestos. Alec no pudo ocultar su sorpresa al ver que uno de ellos, realizado por Cornelius Janssen, pintor flamenco del siglo XVII, era prácticamente idéntico al que su familia conservaba desde hace 300 años en su propiedad de Surrey y que, pensaban, podría ser de un tal Sir Walter Raleigh, marino y político inglés.

El cuadro que captó su atención había estado antes en préstamo en la Floger Shakespeare Library, en Washington, entidad poseedora de la mayor colección sobre el autor. En 1932, la biblioteca lo compró, pensando ya que esa imagen podía ser el retrato del escritor.

Cobbe llevó su retrato a la National Portrait Gallery para que pudiese ser comparado con el de Janssen. Durante dos días fueron comprobadas sus innegables similitudes por un gran número de expertos, sin llegar por el momento, a ninguna conclusión que convenciese totalmente a Cobbe. Este buscó entonces la ayuda del famoso experto en Shakespeare, Stanley Wells, profesor en la Universidad de Birmingham, y desde entonces se han estado realizando pruebas en un intento de confirmar o descartar su autenticidad.

Hoy, Cobbe y Wells, alegarán que el retrato es el único en su especie, es decir, que ningún otro le fue hecho al autor en vida; también dirán que perteneció, en origen, al Tercer Conde de Southampton, primer mecenas de Shakespare.

Pero continúa la polémica. Si toda la historia comienza a raíz del encuentro de Cobbe con el retrato realizado por Janssen, ¿Qué pasaría ahora si, como sostienen algunos expertos, el retrato de Janssen no representa a Shakespeare, sino al poeta cortesano Sir Thomas Overbury? Tendrán que tenerlo en cuenta Wells y Codde a la hora de escoger la información para el libro que están escribiendo sobre el dramaturgo inglés.

Lo que parece no dejar ninguna duda es que Shakespere, a pesar de haber fallecido hace cinco siglos, sigue siendo motivo de interés, tanto por las magistrales obras que escribió, como por su controvertida y, todavía en alto grado desconocida, biografía. Tratarán ahora de definir su imagen, algo que también parece que va a traer cola.

Designan a la escritora más joven en integrar la Academia Sueca

Se trata de la sueca Lotta Lotass, de 45 años, quien participará en votación de los Premios Nobel de Literatura. El cargo tiene carácter de vitalicio, y la escritora ocupará el lugar del fallecido Sten Rudholm en una de las 18 "sillas" que integran la institución.

LOTTA LOTASS será la sexta mujer entre los 18 miembros de la Academia Sueca. La edad promedio de los demás miembros de la institución es de 70 años.

La escritora sueca Lotta Lotass, de 45 años, ingresará en la Academia Sueca para participar de la votación de los Premios Nobel de Literatura, confirmó ese organismo en Estocolmo. La admisión formal tendrá lugar en la Ceremonia Anual de la Academia, el 20 de diciembre del 2009.

Con el ingreso de Lotass –en reemplazo de Sten Rudholm, fallecido a fines de 2008– la edad promedio del jurado bajará por primera vez en décadas de los 70 a los 69,7 años, informó la agencia alemana de noticias DPA.

El estatuto académico, de más de 200 años de antigüedad, asigna carácter vitalicio a cada una de las 18 "sillas" que integran la institución y sus ocupantes no pueden renunciar al cargo.

El miembro de mayor edad es la escritora Gunnel Vallquist, de 90 años, y el que más tiempo lleva en el cargo es el crítico de arte Ulf Linde, de 89, quien ingresó en 1977.

Una vez con Lotass dentro de la Academia Sueca, seis de sus 18 miembros serán mujeres, incluida la escritora Kerstin Ekman, de 75 años, quien interrumpió su trabajo en 1989 en protesta por el silencio ante la persecución del británico Salman Rushdie.

Fuente: Télam

domingo, marzo 8

Las que no tienen voz





¿Sabràn ellas que hoy se "festeja" el dìa de la mujer?
¿sabràn que hay una vida diferente a lo que viven
¿que tienen derechos?
¿què merecen mejores oportunidades?
¿que existe el agua potable,
una casa digna donde vivir,
alimentos diarios para su familia,
educaciòn para sus hijos?


Hoy las recuerdo a ellas.

Ojalà los gobiernos tambièn, alguna vez,
hagan algo por esta Mujer y su familia.

Que asì sea


ALFONSINA STORNI- Presentimiento

Eloísa Durán (Obras y biografía)

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Tengo el presentimiento que he de vivir muy poco.
Esta cabeza mía se parece al crisol,
Purifica y consume.
Pero sin una queja, sin asomo de horror.

Para acabarme quiero que una tarde sin nubes,
Bajo el límpido sol,
Nazca de un gran jazmín una víbora blanca
Que dulce, dulcemente, me pique el corazón.

jueves, marzo 5

PIZARNIK ALEJANDRA




1936-1972

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.

PIZARNIK ALEJANDRA- La jaula


Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Argentina